lundi 1 février 2010

Someday maybe I'll try


-¿Qué como siento que mi vida? Es difícil de explicar, pero quiza una historia sirva de algo...


"Estás colgando del precipicio, tan solo tus manos sujetándose con dificultades al borde impiden que te caigas, pero sabes que eso no durará, que tus manos llegará un momento que digan basta, y caeras.... De repente aparece una persona en el borde, está ausente, mirando al cielo, y no te ve... Quieres gritar, llamarle, pero no sabes como hacerlo, no te sale la voz. Una persona te dijo que las personas siempre miran a los de abajo, que todos somos héroes, pero no es cierto, ni esa persona miraba abajo, ni tu eras ningún héroe... Al cabo de unos minutos, consigues emitir un pequeño suspiro, y la otra persona baja la vista hasta ver tus manos. Justo cuando te iba a coger de la mano, decide pararse a pensar. "Si la salvo, me arriesgo a que duden de haber sido yo la que la haya empujado al precipicio..." Ese pensamiento le dió un miedo inmenso, así que cerró los ojos y sin decir "lo siento" si quiera, se marchó. Al verte sola de nuevo, pierdes toda esperanza, y sueltas las manos, esperando una muerte sin más dolor."



Este texto lo escribí hace mucho, es algo como las historias del libro de Don Juan Manuel de "El conde Lucanor", pero a la vez completamente distinto. En el libro, el conde le pide consejo a su privado Patronio y este le responde con una historia, de la que el conde siempre aprende una buena manera de actuar. En mi caso, alguien a preguntado sobre mi vida, mi felicidad. Para que lo entienda bien le explico una historia, bastante fácil de interpretar... la diferencia es que aquí no sé si alguien sacará una enseñanza o no de ella, pero SI QUE HAY ENSEÑANZA.


PD: esta historia como he dicho la escribí hace tiempo, así que informo de que ahora no sería del todo así, porque ahora serían dos personas las que se acercan hasta donde estoy yo...

1 commentaire:

  1. Se asomó, pero no te salvó, por tanto estuvo pero no se quedó a alargarte la mano, no todo el mundo vale o tiene el valor de alargarla. Aunque fuera un instante, quizá te ayudó.
    Pero, como no añorar a la que te extienda la mano?!!!
    Lo único que no creo, es que pierdas la esperanza...sólo te autoconvences que te soltaste.
    1saludo

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